ANÁLISIS DE OBRA: Sin pan y sin trabajo, la vigencia del arte

Por Gabriela Canteros


Sin pan y sin trabajo, es la primer obra que se conoce en el arte argentino con la clara intención del artista- Ernesto de la Cárcova- de llevar adelante una crítica social y política.




Su fuerte convicción de que la educación en las artes era una forma de cambiar el mundo, lo llevó a comprometerse cada vez más institucionalmente y abandonar casi por completo la pintura. Fue el primer director de la Academia Nacional de Bellas Artes y ocupó numerosos puestos públicos para lograr su cometido: institucionalizar la educación artística.

Su obra ha sido analizada y revisada continuamente. Sin pan y sin trabajo sigue siendo una imagen potente, hoy, a 150 años de su nacimiento. 

Para mi lectura, voy a cometer la torpeza de quedarme con una parte de la composición. En este caso, la mujer, la protagonista actual de las luchas por la supervivencia contra los femicidios. La mujer que representa Ernesto; es una mujer con la mirada extraviada, sumida en la pobreza, en la indigencia, que a pesar de su demacrado cuerpo sostiene con fuerza, casi con garra, a su hijo. Esa mujer, realizada en la técnica realista se vincula bastante y tiene la potencia de la mujer que en sus brazos sostiene y grita por su niño muerto, en la Guernica de Picasso.

El hombre a su par, mira hacia afuera, preocupado por la situación social, la mujer sin embargo mira al interior, a los desechos que la sociedad industrial a convertido a su hogar.

Esa mujer, está hoy más presente que nunca, es una madre que no debe ser abandonada, una madre que empuña su propia lucha, no con armas sino con un niño entre sus brazos, porque si ignoramos a esa madre, habremos de ignorar la mismísima continuidad de la existencia humana.

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