ENTREVISTA. inveninato drago, la exploración del tango con sello de cámara



inveninato drago es un joven dúo que tomó un amplio recorrido musical en la escena porteña, para poner sello propio a través de composiciones pensadas, delicadas, maravillosamente ensambladas para hacer de su propuesta un Tango de Cámara de muchísima calidad interpretativa.

Para hacer una previa a la experiencia que este dúo ofrece, tenemos que conocer de cerca a sus protagonistas. Alejandro Drago es licenciado en composición por la Universidad Católica Argentina. Estudió piano clásico con la Mtra. Susana Agrest y piano popular rioplatense y candombe con el Mtro. Ricardo Nole. Se perfeccionó en arreglos folclóricos con Gustavo Hernández y en arreglos en tango con Ricardo Fioiro.


Integró numerosas formaciones dentro del tango realizando giras nacionales e internacionales. Se ha presentado junto a artistas como Eleonora Casano (Argentina), Fernando Cabrera (Uruguay), Omar Moyo (Argentina) y Yusa (Cuba). Desde 2009 se desempeña como pianista y arreglador de la Orquesta Victoria, agrupación con la que grabó los discos “Disco Blanco” “Orquesta Victoria en vivo” (nominado a los Premios Gardel 2015), “Llorarás” (junto a la cantante Noelia Moncada en el 2014), “Orquesta Victoria y Mariana Quinteros” y “Orquesta Victoria junto a Osvaldo Peredo en vivo en Uruguay”, con la que se ha presentado en Austria, Rusia, Brasil, Colombia, Uruguay, Chile y Estados Unidos.

Por su parte, Ernestina Inveninato comenzó sus estudios de violín a los doce años de edad en el Conservatorio de Música Gilardo Gilardi de La Plata bajo la guía del Mtro. José Bagnati. Integró la Camerata Académica del Teatro Argentino, la Orquesta Estable del Teatro Argentino, la Orquesta Escuela de Tango Emilio Balcarce, la Camerata San Juan, la Opal Sinfoniette de Boulogne-sur-Mer (Francia) y la Orquesta Municipal de Tango de la Ciudad de La Plata en calidad de primer violín.


Asimismo, formó parte de distintas agrupaciones de música popular, dando conciertos en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Uruguay, Austria, Francia y Hungría. Participó del Curso de Música de Cámara de Morzine Avoriaz (Suiza) y de los Festivales de Bagé y Poços de Caldas (Brasil). Se perfeccionó con el Mtro. Freddy Varela en violín y con el Mtro. Ramiro Gallo en tango.

Para celebrar sus próximas fechas presentando su material, tuvimos el inmenso placer de conversar con el dúo para esta edición aniversaria de Expertos en Arte FD Magazine.

EeA: ¿Dónde y cómo se encontraron, y cuál fue esa situación que los invitó a plantearse hacer un dúo de estas características?
EI: Nos conocimos en el año 2012 en la Orquesta Victoria, donde Ale es pianista y arreglador. Estaban necesitando un violín y me sumé, recomendada por Yusa, una artista cubana que había sido invitada de la Orquesta y con quien yo había tocado en La Plata, mi ciudad natal. Durante dos años fuimos compañeros de orquesta, ensayábamos dos veces por semana, tocábamos todos los lunes en una milonga y viajábamos bastante. Luego de eso, fuimos compañeros de docencia, yo alquilaba una sala en el centro que dirige Ale, así que, entre alumno y alumno, fuimos dándole forma a la idea de empezar a tocar en dúo. Y ahora, finalmente, somos vecinos.

AD: Sí, yo tenía ganas de tocar con violín desde hacía un tiempo. Tenía ganas de trabajar en un formato más chico, vengo de tocar muchos años en Orquesta y quería un espacio donde se pudieran explorar otras posibilidades sonoras. Tenía escritos dos arreglos para violín y piano y decidimos probarlos, a ver qué sonaba. Y nos gustó.


EeA: ¿Cómo es el proceso creador para ambos individualmente y grupal?
AD: Yo escribo y en el ensayo le vamos dando forma juntos. Probamos cosas, efectos en el violín, fraseos.

EI: Ale escribe de una manera muy particular, tiene un estilo muy propio. Conoce bien las posibilidades de nuestros instrumentos, así que es fácil ir directamente a la música. Además, a medida que nos vamos conociendo y que vamos agregando temas, resulta cada vez más sencillo tocar juntos.

Una conversación habitual que tenemos empieza con una frase de Ale diciendo “el otro día estaba escuchando la Partita de Bach para violín y en una parte hace unos arpegios que…” Y yo tiemblo, porque sé que está gestando una idea que después voy a tener que estudiar o me pregunta: “¿Se puede poner el dedo en tal cuerda y pasar el arco así..?” Es inquieto y curioso, y creo que eso, entre otras cosas, lo hace un gran arreglador.


EeA: Alejandro, tenés una amplia trayectoria en el mundo del tango, tuviste la oportunidad de tocar en tantos espacios y con tantos músicos distintos, ¿Qué te impulsa a componer para este formato?
AD: El puntapié creador que me motiva para escribir para el dúo es el desafío de transformar una canción en una obra de cámara. Convertir una melodía implica agregar todo tipo de artificios –arpegios, escalas, dobles cuerdas-, agregar sustituciones armónicas y contrapuntos, explotar al máximo todas las posibilidades sonoras de una formación pequeña como la nuestra.

EeA: El tango está conceptualmente asociado a la tradición, al rescate de una época, a un momento histórico y sociocultural, en este sentido ¿Cuál es tu opinión acerca del lugar que los músicos jóvenes ocupan actualmente en la movida tanguera de la ciudad?
AD: Pasa algo sorprendente con los jóvenes y el tango hoy, hay una nostalgia, un romanticismo si se quiere, por las viejas orquestas de los años 40 y 50. Hay muchas orquestas de jóvenes desgrabando los estilos de esos años, imitando el toque de esa época. Y también hay muchos bailarines queriendo bailar esos viejos tangos. En general, la juventud está a la vanguardia y es rupturista, pero no se está viendo eso en la escena tanguera actual, sino un regreso a la época dorada del tango.



EeA: Enernestina, el violín es un instrumento muy emocional y expresivo, Contanos sobre tu proceso y descubrimiento de tu sonido personal y cómo lograron un diálogo tan potente entre ambos instrumentos.
EI: Descubrir que el violín es como mi voz es de las cosas más hermosas que me pasaron. Forjar ese sonido como parte de mi identidad es un proceso largo, tal vez eterno, que implica escucharme desde adentro y desde afuera. Y ese desdoblamiento, por supuesto, no es fácil, pero es cautivante. Y creo que, a nivel de dúo, sucede lo mismo, sólo que la identidad sonora se comparte, se construye en ese diálogo musical, que involucra lo mejor -¡y lo peor!- de cada uno. “El todo es más que la suma de las partes”, y en música sucede exactamente así.

EeA: ¿En qué momento y cómo decidís encontrarte con otros géneros musicales? ¿Cómo llegás al tango?
EI: Llegué al tango a través de unos compañeros del Conservatorio, en La Plata, cuando tenía 17 o 18 años. El primer grupo de tango en el que toqué era un sexteto. Después formé parte de la Orquesta de Tango Municipal de mi ciudad, empecé a tomar clases con Ramiro Gallo, violinista referente del género, y luego toqué en otras agrupaciones, como la Orquesta Victoria y la Orquesta Escuela de Tango. En mi casa, además, siempre hubo una radio sonando a tango porque le gusta mucho a mi papá, que también es músico. Así que de alguna manera siempre estuve familiarizada con el género.


EeA. ¿Qué consideran esencial al momento de integrar una agrupación y trabajar en equipo?
id: En un formato tan chiquito como el nuestro, la calidez humana. Hay que llevarse bien, cuidarse y comprometerse musicalmente desde otro lugar.

EeA. ¿Qué les espera en los próximos meses a inveninato drago?
id: Conciertos en Buenos Aires y grabación de disco el próximo año. Y temas nuevos, por supuesto.

Próxima fecha: Noche de Dúos, jueves 18 de octubre a las 21 hs. La Gran Jaime (Araoz 832)
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Contacto: inveninatodrago@gmail.ocm

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